Luis Padua estaba estudiando una maestría en Cine en Londres en mi época en esas latitudes. Fui a visitarlo. Estábamos en la residencia estudiantil donde vivía cuando sonó su teléfono. “Es mi amigo, el mexicano, que estudia conmigo”. Contestó la llamada y le comentó que había una paisana ahí, con él. Me lo pasó y empezamos a charlar. Pensaba que su nombre me sonaba mucho… “Solari… ¿no conoces a Pepe Negrete?”… ¡BINGO! Habíamos hablado varias veces y ahora lo hacíamos una vez más.
Después nos conocimos y nos caímos muy bien. Él sigue por tierras inglesas, chambeando. Viviendo. Y me envió esto, que no se lo publicaron en algún medio para el que escribe… debido a su contenido. Quiero compartirlo con ustedes. Es muy interesante…
Espero les mueva algo… je.
Por Juan SOLARI. Julio 5, 2007
Ojeando las páginas de un importante diario inglés hace sólo unos días, me encontré con lo que creí sería una grata sorpresa… una entrevista al Sup Marcos. La primera que este personaje daba a la prensa extranjera en muchísimo tiempo.
Por fin todas mis dudas (y las del mundo) en torno al repentino desvanecimiento del otrora carismático guerrillero, serían despejadas. Al igual que muchos mexicanos la prensa internacional está interesada en saber los motivos de su evidente cambio de “táctica” y su consecuente degradación como mero observador del teatro nacional… con sombría butaca de última fila.
En el exterior también se ha debatido sobre las diversas especulaciones en torno a ello … desde las clericales (el Adán puro que termina mordiendo de la manzana prohibida de la corrupción económica), hasta las histriónico-seculares (la simple y sencilla falta de apetito protagónico, una vez alcanzado el estrellato en el clímax de la pantomima creada), sin faltar por supuesto lo pragmático (léase, el miedo a amenazas en contra de su familia).
Y en el cotilleo mediático internacional tampoco faltaron las teorías conspiratorias de los motivos de su “altruista” original lucha (como los oscuros manejos transnacionales para hacer de Chiapas un nuevo país fundado con misteriosos y millonarios pozos petroleros).
Pero no, la entrevista a “The Guardian” inglés fue solo una decepción más… Marcos sólo habló del lanzamiento al mercado de su nueva obra literaria… un libro que no, no habla de política, sino de mujeres. Sip, acá de este lado del Atlántico todos se quedaron con la clásica cara de: What? Y su servidor ni se diga.
Marcos se ha convertido en la quintaesencia de la trágica caricatura en que se está convirtiendo México… y su ridículo y patético pasamontañas así lo demuestran. De repente como que todo el guardarropa y accesorios que consolidaban su quasi-fílmica imagen de guerrillero-estrella, producen el efecto contrario. Su raída gorrita, botas, pipa y sobre todo su pasamontañas resultan ahora patéticos. ¿De verdad no se ha dado cuenta que ya no importa quién sea o que lo reconozcan sus amigos de la primaria?
Aunque tal vez el objetivo sea otro… ocultar la vergüenza de haber caído en la propia trampa de sus retóricos ataques al mundo de la política Mexicana… la vergüenza de verse finalmente no en el territorio mítico de Ocosingo, sino en el territorio de las promesas no cumplidas. El autoproclamado Comandante Cero se ha convertido finalmente en eso… ce-ro.
Y si en mis palabras descubren un dejo de rencor escondido, puede que tengan razón. Aunque realmente en el fondo sabíamos que era muy bello para ser cierto, para muchos Mexicanos Marcos fue en su momento la flama de esperanza que todos seguimos llevando dentro para que nuestro país cambie de una vez por todas.
Pero no, Marcos no fue… como tampoco ha sido Salinas de Gortari, ni el cambio del PRI por el PAN, ni el Peje, ni (desgraciadamente) la Virgencita de Guadalupe… por mucho que vayamos a la villa.
La verdad es que el país sigue pagando un rescate por el secuestro de nuestra seguridad, de nuestra economía, de nuestro bienestar, de nuestra imagen ante el mundo, del orgullo de nuestro pasado, del futuro de nuestros hijos y de nuestro pueblo como nación próspera… y la verdad es que da coraje… y da coraje porque los secuestradores y saboteadores de México, somos nosotros mismos.
Aquí ya no se trata de (como reza nuestro Himno Nacional) levantarnos “al grito de guerra” contra “un extraño enemigo que con sus plantas profane nuestro suelo”… nop… los “masiosares” (como en los chistes) desgraciadamente somos nosotros.
Y estimado ciber-lector discúlpeme si no le gusta lo que voy a decir, pero creo que ya es tiempo de que dejemos de echarnos la culpa unos a otros… porque al final si “todos fuimos Marcos” pues todos ya la cajeteamos y nos hicimos bueyes como el meritito y asmático héroe.
Pero no, finalmente y gracias a Dios, no todos fuimos Marcos… todos somos cada uno de nosotros… policías, secretarias, roba coches, dueños de empresas, obreros, periodistas, narcos, enfermeras, políticos etc, etc etc. Y todos tenemos que ya saber nuestro grado de responsabilidad en el caos que vive México y que queremos hacer para cambiarlo… si queremos claro.
Si, mientras cada sector e individuo de nuestra sociedad no acepte su grado de culpa, la situación en nuestro país no cambiará… aunque para aceptar, primero habrá que concientizarse de que hay culpa propia. Desde la participación en cualquier grado de corrupción por mínima que sea de un ciudadano común y corriente, hasta el empresario que explota y mal-paga, el funcionario público que se corrompe, el asaltante que prefiere robar que trabajar, o el narco que disfruta sintiéndose Al-Pacino en “Scarface”.
Una cercana amiga mía trabaja para una importante empresa de medios en el norte de México y no cuenta con ninguna prestación de ley… ni Seguro Social pues… y esa es una empresa de medios que debería tener un código moral por encima de otros, como para estar en condiciones éticas de reportar las fallas de otros con el poder que le da el periodismo… y de ahí pal Real.
La pregunta verdadera es: ¿hasta cuándo realmente queremos seguir viviendo como vivimos? Digo, porque la verdad no creo que los que tienen el poder económico, en el fondo realmente disfruten ver la desesperación por falta de dinero y oportunidades de los de abajo (como decía Mariano Azuela) y a su vez estén tranquilos de no poder salir sin guaruras por miedo a ser atacados por esos mismos, así como tampoco creo que el político o policía corrupto viva del todo tranquilo tomando dinero del narco, sabiendo lo peligroso del juego y los riesgos que esto impondrá sobre su familia.
A los señores empresarios narcotraficantes ahora hay que hablarles así, con respeto… no por nada México ha sido nombrado el segundo país con más muertes o desapariciones de periodistas en el mundo… y nuestros amigos de Azteca norte así lo atestiguan.
El asunto es: ¿a estos señores del negocio de las drogas de verdad no les importa vivir en el mundo de violencia y sangre en el que viven?… o sea, las escandalosas retribuciones económicas del “bizne” son obvias…¿pero, de verdad valen la pena con respecto a la tranquilidad y seguridad de su familia?
Es bien sabido el poder que por ejemplo ostenta “El Chapo” Guzmán, sin embargo ya ha tenido la experiencia de vivir en una cárcel varias veces y se dice que en junio del 2005 en una operación antinarcóticos, su hermano, dos sobrinos y una sobrina fueron aprehendidos, junto con la incautación de nueve casas y nueve vehículos de lujo… irónicamente él escapó.
Los Salinas tuvieron y ostentaron todo el poder imaginable en México, sólo para encontrarse años más tarde como los protagonistas de una tragedia griega… la verdad no sé cómo Carlos no se ha arrancado los ojos como Edipo.
Se dice que el “Señor de los Cielos” tomó la decisión de irse a Chile de incógnito y con la intención de dejar el narcotráfico a instancias de un compadre suyo quien le dijo: “Ya compadre, deje eso. ¿A poco no disfrutas a tu familia? Tardas hasta cuatro meses sin verlos”.
Pero la verdad es que es muy difícil saber qué pasa por la mente de la gente que maneja estos negocios… semi-imposible para el humilde mortal Mexicano saber de los intereses, tejes y manejes que se den en las alturas.
Por lo pronto el país guarda cierta reminiscencia con algunas pinturas de Goya en donde el dolor, el sufrimiento y los más brutales instintos del ser humano se muestran de forma grotesca y deprimente.
Directores de control de drogas asesinados a plena luz del día, unos cuantos Mexicanos en la Lista “Forbes” como los más ricos del mundo mientras millones otros siguen en la pobreza extrema, ataques frontales a familias de gobernadores, periodistas desaparecidos, exgobernadores casi-extraditados a EUA por casos de drogas, la oposición que sigue sin encontrar la brújula, Calderón y su ya temprana y evidente dorada-medianía, Fox que sigue sin entender que ya se fue, los cárteles del Golfo, Sinaloa, Tijuana y Juárez, la bruja del este y del oeste, los W’s, Y’s y Zetas… y etc, etc etc.
En fin señores… ¿Quién tiene el poder en México?¿el narco? ¿el ejército? ¿el PAN, el PRI, el PRD? ¿los mega-magnátes Mexicanos?
¿Saben qué? La verdad es que en estos momentos no importa quién tenga o quiera tener el poder… en estos momentos el poder en México es el poder de destrucción del mismo.
Y mientras tanto los modernos héroes… la esperanza de los oprimidos… aquellos que quieren hacer “el verdadero cambio”… lanzan al mercado internacional sus “obras maestras de la literatura” saboreando una bocanada del mejor tabaco, con una pipa… “desde un lugar, en la selva Lacandona”.